Bruselas: una raya más al tigre

Queridos amigos:

Tenemos  un Pisco que nos clama  a  todas voces, que le devolvamos su respeto y dignidad, así como también,  no sigamos desprestigiando su denominación de origen y mucho menos,  se le intente cambiar su ADN.

Sabemos que  nuestro Pisco, es elaborado de pura uva y  que por si acaso, ¡éstas uvas tienen que ser pisqueras!

Lo que está sucediendo en Chile y  que recién comienza, es el producto de la fanfarronería criolla y  no  de la seriedad en la verdadera defensa del buen desarrollo de un verdadero producto nacional.

Ahora recién empiezan  a  salir los “ayayeros” y  “eruditos” del Pisco  y  por supuesto, los periodistas entendidos del tema.

En fin, estamos terminando como “los tontos útiles” de los vecinos del sur. Y  no creo que la cosa vaya a terminar aquí nomás. Muchos dirán que una cosa no tiene nada que ver con la otra, pero la verdad, es que con el Pisco se está haciendo lo que a la gente le viene en gana. Y  que por supuesto que el que puede, puede.

Sobre todo si seguimos teniendo un Estado Peruano, que  hace ya un buen tiempo, digamos décadas,  se sigue haciendo el de la “vista gorda”.

¿Quién permitió o les dio el permiso a todas esas marcas de piscos para que salgan del país y etiquetados como “Aguardientes de Uva”?

Demás está decir, que ya salen etiquetados así desde  nuestra propia patria.

 

El Estado Peruano, es el “padre de la criatura” y  como tal, son los que tienen que ponerse los pantalones, pero bien puestos. Y no queriendo  hacerse ahora los “machitos”, intentando hacernos  creer, como si recién se hubieran dado cuenta del  tema, después de casi  VEINTE AÑOS.

Si señores, ¡desde hace ya casi veinte años! que se le vende a  Chile, nuestro Pisco, etiquetado como si fuera “aguardiente de uva”. Claro, ahora amenazan con quitarles  la “prestigiosa y  honrada” denominación de origen, acusándoles de traición a  la patria.

Aquí  a  los que habría que acusarlos, no solo de traición a  la patria,  sino también de cobardes es a  todas esas hipócritas autoridades peruanas que permitieron que esto suceda y que por tanto tiempo se quedaron callados.

 

Se necesita un borrón y   cuenta nueva, pero con gente donde la «Unión sea la Fuerza».

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *