Al pisco hay que descubrirlo, nunca encubrirlo

Al pisco hay que descubrirlo, como un espirituoso noble, honesto, único y naturalmente artesanal, sólo así invadirá nuestro espíritu con aromas y sabores frescos y naturales de una uva de buena raza… ¡cómo debe de ser!
Al pisco no hay que encubrirlo, como si se tratara de un producto de fantasía salido de un laboratorio con aromas plásticos y demás defectos. Porque descubrir al pisco muchas veces no es tan sencillo como abrir una botella e intentar descifrarla, no señor, hay mucho más que eso. Descubrir a nuestro pisco nos llevará por una senda muy derechita y estrecha, pero por sobre todo, estricta, muy estricta; donde si te sales del camino, pierdes o mejor dicho, perdemos todos.
En cambio, encubrir a nuestro pisco nos llevaría por otra senda llena de recovecos y atajos, con letreros mentirosos y productos bajo el brazo que nos perjudicarán no sólo a nosotros como consumidores, sino también como marca país. Descubrir al pisco es conocer su historia y su origen ancestral, valores que nos identificarán y unirán aún más como peruanos. Mientras que encubrir al pisco es lanzar arengas guerreras sin sentido y echarle la culpa al vecino de nuestras penas, cuando el verdadero pleito está aquí en casa, obviando nuestra propia historia en lugar de valorizarla, para así unirnos y avanzar juntos.
Descubrir al pisco, es elitizarlo con una coctelería apasionada e inspirada en nuestro Perú, con productos de todas nuestras regiones; lo que dará como resultado una coctelería fresca, divertida y por sobre todo artesanal. Por otro lado, encubrirlo sería utilizar un pisco de baja calidad, desprestigiándolo por completo, anulando nuestra pasión, inspiración y creatividad. Descubrir al pisco, por otro lado, es respetar y proteger de todo mal a nuestra denominación de origen por encima de todas las cosas. Mientras que encubrir al pisco es adulterarlo o falsificarlo, contaminando su buena raza y excelencia.
Tenemos que descubrir al pisco para el mundo, no sólo para los peruanos. Y para lograrlo necesitamos un consejo regulador fuerte y valiente, que haga cumplir las leyes y normas que exige una denominación de origen respetada por todos, de forma justa y valiente. Encubrir al pisco es seguir sin Consejo Regulador, como que “aquí no pasa nada”. Descubrir al pisco es tener un gobierno central que apoye y que nos enseñe a defender nuestras tierras pisqueras y su denominación de origen. Encubrir al pisco es hacerse de la vista gorda y dejar que nuestra denominación de origen siga siendo tierra de nadie.
¡Por eso vive el pisco, conoce al pisco y disfruta del pisco!

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